Título sobre imagen

Concepto de imagen entre-tenida. Sí, soy indecisa e inmediatista, es más, he aprendido bastante.

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Hoy no me quiso traer un rayito de calor y el día estuvo fenomenal. Se imaginan ustedes verme esperando a mi hombre real en la estación Mapocho, en el puente, mientras venden poleritas strech body. Yo de pie lo más linda posible sobre el puente donde pasa el Mapocho, ahí a la entrada de la Avenida Independencia.

El calorcito le llegaba tan bien a este cuerpo frío casi por todo el año, si no fuera por mis suplementos caloríficos; escaldasono, calefactor y aferrada a mi hombre real; un príncipe azul, muy blue.

El momento no puedo describirlo mejor ahora, no existirá otra instancia como ese momento. Léanme, Lunes; primer día de una semana en vacaciones. La felicidad tenía que ser un devenir que no podría estropearse con nada. Una virgo a esa altura no podría no tener planeado su itinerario de vida.

Pero el sentido común siempre ha sido un don o un lujo de estos tiempos al que no todos tenemos acceso por desgracia. Un estado que no se aprende, más bien se adquiere con respeto y muchos años de paciencia, casi un trabajo metafísico del estar que se va moderando y se extiende como una identidad nada valorada por supuesto.

Ese sentido común que en un saludo no se presentó, no se enteró y nunca llegó.

Reggaeton

La despedida

Mejor asi

Vacilé

Vacilé

Forever

U.u

(Source: chocolatehighhh, via slzzzzzp)

sábado 20 de febrero de 2010- Las maldiciones y sus horas

De lo peor en mis relatos:
converso tal cual me voy integrando a la lejanía del azul desteñido,
que no me entregue a compases requeridos.
La boca guarda alientos retrasados de conversaciones anteriores,
que nunca llegaron a ser, que nunca se deben volver a reproducir.
Tuve tanto miedo y lo peor es que lo regalé como un obsequio que se entrega en ocasiones especiales.
Deje todo eso por allá, cerca de la infinitud de días que trae un día.
No me ocurre nada ya, ni me entrego a alguna actitud en especial,
ya sabes que te quiero desposeído de cualquier bien,
te quiero desatado y moviéndote a miles de segundos
sin que yo siquiera pueda percibir intensiones.
Comenzaremos por recordar compases ya olvidados,
luego juego y reiré, salúdame al pasar.